Por qué fracasan los doctorados.
Los abandonos rara vez tienen que ver con la falta de talento. Suelen deberse a las mismas cuatro razones, y las cuatro pueden abordarse a tiempo si se identifican.
Las tesis doctorales suelen fracasar por cuatro motivos: falta de acceso a los datos, una pregunta de investigación poco clara o demasiado amplia, una supervisión poco sólida y un calendario que no tiene en cuenta la vida laboral. Los cuatro se pueden revisar antes de empezar. Quien lo haga, en el peor de los casos perderá semanas en lugar de años.
Las cuatro razones
Una empresa retira la autorización, un hospital cambia de dirección, la tasa de respuesta sigue siendo demasiado baja. Un plan B debe formar parte del diseño, no surgir en caso de crisis.
Quien al cabo de dos años sigue buscando la pregunta, no tiene un problema de tiempo, sino de enfoque.
Cambios, jubilación o, simplemente, falta de respuesta. Un ritmo fijo y una segunda supervisión temprana ofrecen seguridad.
Sin márgenes de tiempo ni franjas fijas, el trabajo queda relegado a un segundo plano frente a las tareas cotidianas, hasta que desaparece.
Las señales de alerta
Hay tres señales que indican desde el principio que algo se está desequilibrando: evitas hablar con tu tutor. Llevas semanas trabajando en cuestiones secundarias en lugar de en lo esencial. Ya no puedes formular tu pregunta en dos frases.
Cada una de estas señales tiene solución si se habla de ellas. Si se ocultan, conducen al abandono del proyecto, y eso suele ocurrir tras otros doce meses en los que no se produce ningún resultado.
Qué ayuda en cada fase
Las soluciones son sencillas y eficaces:
Cuándo es acertado abandonar el proyecto
Si el requisito fundamental deja de darse de forma permanente —por ejemplo, el acceso a los datos— y no se encuentra un sustituto viable, lo más conveniente es abandonar el proyecto cuanto antes. Lo mismo se aplica si la situación vital ha cambiado radicalmente y el trabajo ya no tiene cabida durante años.
Abandonar no es una derrota si se basa en una reflexión y no en el agotamiento. Y, en muchos casos, una interrupción conforme a las normas del reglamento de doctorado es la mejor alternativa.
Qué hacemos al respecto
Hacemos visibles los avances y señalamos desde el principio cuándo un plan ya no es viable. Esto resulta incómodo y es la razón por la que el acompañamiento tiene sentido: un proyecto que se corrige al cabo de seis meses da buenos resultados. Uno que tendría que corregirse al cabo de tres años, por lo general, no.
Preguntas frecuentes.
¿Cuántas tesis doctorales se abandonan?+
Es difícil obtener cifras globales fiables, ya que los abandonos rara vez se registran de forma sistemática. En el caso de las personas que trabajan, las razones son conocidas y se pueden abordar, independientemente de la tasa.
¿Cuál es el motivo más frecuente?+
Según nuestra experiencia, el acceso a los datos, seguido muy de cerca por una pregunta demasiado amplia.
¿Puedo retomar el doctorado tras una pausa?+
Por lo general, sí. La normativa regula las interrupciones y la reincorporación. En la práctica, la reincorporación lleva tiempo, así que planifíquela con antelación.
¿Qué hacer si el tutor no responde?+
En primer lugar, envíe un correo con su solicitud concreta y un plazo; a continuación, póngase en contacto con el tutor suplente y, por último, con el departamento competente de la facultad.
¿Cuándo es la decisión correcta abandonar los estudios?+
Cuando el requisito fundamental deja de darse de forma permanente y no se encuentra una alternativa. En ese caso, es mejor dar el paso cuanto antes.
¿Ayuda el acompañamiento a evitar el abandono?+
Ayuda si se interviene a tiempo: hacer visible el progreso, adaptar la planificación y abordar los problemas mientras aún son pequeños.
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